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UDLM 3ª CADETE vs CD 26 DE FEBRERO: Luchan por separado, son vencidos juntos

El Tercera Cadete logró un punto de muchísimo prestigio ante un equipo que llegaba al Alejandro Martín contando sus partidos por victorias y que se fue con un empate… y gracias.

Desde el calentamiento, los nuestros se mentalizaron de que sólo podrían sacar algo del encuentro si jugaban como un bloque, o lo que es lo mismo, hacer justo lo contrario que haría su rival.

A pesar de todo, el partido comenzó cuesta arriba. Un despiste defensivo en un saque de banda concluyó en un remate libre de marca de uno de los jugadores del 26 de Febrero. Hugo respondió con un paradón, pero el rechace lo aprovechó uno de los rivales para poner el 0-1.

Tocaba remar a contracorriente, algo que los muchachos de Emilio están aprendiendo, y muy bien, a hacer. Una gran jugada de Curro en banda izquierda terminó con un centro pasado que José Marcos remachó al fondo de la red.

Parecía que el golpe lo acusaría el cuadro contrario, pero una buena cabalgada por el centro concluyó con un pase filtrado en el que el delantero batió a Hugo con un disparo ajustado al palo, superándolo en el mano a mano.

Pero no sería el único gol que nos regalaría la primera parte, ya que Ternero dibujó un pase maravilloso a la espalda de los centrales y Javi la enganchó a las mil maravillas para llevar el partido con 2-2 al descanso.

La segunda parte fue un cara a cara. Cada equipo con sus armas, el cuchillo entre los dientes y muchas ganas de ganar. Y los primeros en golpear… fueron los nuestros.

Javi demostró ser uno de los más listos de la clase, se aprovechó de un exceso de confianza de uno de los centrales para robar un balón en línea de fondo y servirle un gol en bandeja a Dani Morales, que no desaprovechó el regalo y reventó el balón contra la red.

Y cuando más sufría el 26 y el 4-2 estaba más cerca… la moneda nos mostró una cruz. Un balón suelto a unos 25-30 metros de la portería de Hugo lo empaló uno de los jugadores rivales. El balón dibujó una parábola imposible para nuestro cancerbero y se coló por la misma escuadra, estampando el 3-3 en el marcador.

Aunque La Mosca tuvo varias para poner el 4-3, el resultado se quedaría en empate, un reparto de puntos más dulce para unos y más amargo para otros.

Si el encuentro nos dejó algo, fue una moraleja que sobre la que ya reflexionó hace más de cuatro siglos Don Francisco de Quevedo y Villegas, que afirmó que “la soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió”.

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