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UDLM 2ª Infantil vs CD F. Esteponense: Ni truco, ni trato

Plácido partido desde el inicio para la Mosca a la hora del aperitivo  del día festivo, que recuperaba el partido aplazado y la senda de la victoria, aparcada en el mes anterior. La Liga está muy viva. 

Día festivo para todos. Por todos los santos. Santos cándidos los jugadores del Esteponense, sus padres y el conductor del autobús, que llegaron veinte minutos antes del partido y mostraron cartas para perder la categoría este año si no mejoran su rendimiento. 

Beato el árbitro, por no definirle justo al  contrario: actitud chulesca en el trato a los niños y un criterio desacertado tanto del uso de las manos, como de la ley de la ventaja o de la dirección de los saques de banda. No es San Martín de Porres, patrón de la justicia.  Y desde luego, tampoco era Santo Job, porque paciencia no tuvo, al iniciar el partido a la hora exacta, a pesar de la incidencia del Esteponense.  Y para rematar, tampoco San Francisco de Sales, patrón de los redactores: dio en el acta el cuarto, quinto y sexto gol a jugadores equivocados. 

Más vivos que nunca

Para los mexicanos, los que ya no están entre nosotros nunca llegan a irse, y el 1 de noviembre se celebra con alegría su presencia. Es el Día de  Muertos: se les honra. 

Pero el partido de hoy y este equipo no es ni una cosa ni otra: no resucita quien sigue vivo, porque siempre han estado ahí, levantándose de las dificultades, confiando en su trabajo y talento. 

No hubo rival ni por tanto tensión suficiente para considerar una prueba ante citas de máximo nivel, como el del próximo partido. 

Pero en esta liga, tan igualada y exigente, marcar nueve goles no es nada fácil. El Esteponense había recibido 18 en los cinco partidos anteriores. 

Y no solo goles: hubo circulación de balón, paredes, jugadas colectivas de banda a banda, asociación en definitiva, que ayudarán a crecer a un equipo que celebraba la justa llamada de Luciano y Raúl al entreno de la selección malagueña.

Y on fire sigue el potente 5 moscovita, que marcó en el minuto 3 de cabeza a córner botado por Guerrero, y mientras sus heridas de lides anteriores no se abrieron, fue un punzón por la banda derecha durante la primera parte. Servicios más que cumplidos y a descansar para la batalla frente al Vélez. 

Sangre

Halloween, además de por el “truco o trato”, se manifiesta en la sangre. Causa terror, pánico. Y los monstruos se alimentan de ella. 

Y la Mosca tiene uno. Carlos Camacho ha vuelto a marcar. Dos goles de fuera del área en tres minutos. Aviso a los próximos rivales: cierren sus puertas y ventanas, ni le miren a los ojos. El monstruo ha vuelto. Ha probado la sangre. Y es insaciable. Ilusos, este día llegaría: no saben lo que han hecho. 

El último gol de la primera parte fue el primero de jugada colectiva, que nació en el área local, pasó por casi todo el equipo y acabó en una incursión que Manu Sánchez puso al segundo palo para el tocayo Villegas, que marcó con chut que no llegó a besar la red en el primer palo. Pareció gol fantasma, pero ya no era la noche de Halloween. 

El descanso sirvió para disfrutar por parte de la afición local del resultado y del precioso día que lucía en el Alejandro Martín. La palabra Victoria predominaba en la mesa. 

Comenzó la segunda parte con la sospecha de que el once moscovita pensara en el partido del domingo. El Esteponense marcó en balón parado en el minuto 3, pero Fer no tuvo más trabajo en toda la segunda parte. 

A partir del cuarto de hora, la Mosca encerró a los costasoleños en su área, tocando y entrando por bandas, para machacar al pequeño portero Samuel. 

La segunda parte abrió la bandeja de goles  ibéricos como comenzó: córner botado por Guerrero y giro precioso de Ignacio para marcar su primer gol de la temporada. En el acta no aparece (Nikita se lo queda), pero el Tarzán de Pedregalejo se llevó el cariño de su padre (talismán de victorias) en el estadio y de su madre en el whtasapp: “Mi niño guapo?” El domingo estarán el abuelo Miguel e Ignacio Miguel. Que nadie dude del resultado. 

Quedaban todavía cuatro goles, que llegaron todos por la banda derecha. Pegaditos a la grada repleta de familiares, en la portería del bar. 

Fran prolonga su racha goleadora tras aprovechar la asistencia de Camacho en una larga jugada colectiva para hacer el sexto. Y al minuto siguiente, asiste a Rueda para el séptimo tras plantarse en línea de fondo. E incluso para asistir casi de forma calcada el octavo, que puso atrás para que Ignacio prolongara de tacón hacia atrás y Óscar remachara para el octavo. Y exactamente igual para el noveno: Fran para Óscar en el mismo sitio. Pesadilla esteponense en la Mosca Street, pero con camiseta rayada blanquiverde causando terror. 

Precioso partido se asoma frente al Vélez…

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