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Málaga CF SAD vs UDLM 2ª Infantil: 4-2 Saqueo de banda

Partido vibrante con remontadas alternas en el marcador, que se decantó para el club malaguista, tras aprovechar a su favor una acción de picaresca que el árbitro permitió con grave error técnico.

 

El fútbol está en pleno proceso de evolución tecnológica para ayudar a los árbitros para ayudar a emitir un criterio imparcial y objetivo. En el fútbol base, por desgracia, se aprecia como natural que el engaño o el error forma parte de este deporte. Perder tiempo, engañar al árbitro, protestar o insultar es habitual, y por ello, se asume por el entorno. 

Es más, se considera una virtud saber utilizar esas armas a favor, a pesar de ser una falta de respeto para tus compañeros de deporte. Se justifica con la frase: “eso es el fútbol”. Si eso es el fútbol, crea real desapego entre los aficionados. 

Y si además, parte del equipo que debe marcar el nivel de compromiso, respeto y valor por el fútbol, como es el Málaga CF, sienta peor.  Deben ser referentes en TODO. 

Un equipo trabajado, con conceptos muy claros, de juego técnico en bloque atractivo y bien plantado no necesitaba esos recursos para ganar a una Mosca trabajadora, constante y competitiva, que le dio la vuelta al tempranero y espectacular primer gol blanquiazul (cuarto partido consecutivo en el que los rivales se adelantan antes del primer cuarto de hora), con dos grandes goles. 

El primero de ellos llegó cuando la paella del bar de La Virreina se anunciaba por megafonía para el descanso. Fran puso un gusano desde su banda que se transformó en maravillosa mariposa que se coló por la escuadra y que daba premio al trabajo de presión de 40 minutos a la salida perfecta de balón de los malaguistas, que solo en los últimos minutos pudo frenarse. 

Hasta entonces, mostró dos equipos con perspectiva de jugar la pelota, pero ésta era local: salida en corto desde el portero, pivotes y delanteros tocando de primera de espaldas para después buscar desmarque a la espalda de la defensa moscovita. 

Mario y Raúl corrieron muchos duelos en dirección a la portería de Álvaro, y en el que en uno de ellos el primer gol malaguista llegó de zurdazo a la escuadra en tiro cruzado. 

Pero la paella se le pegó al equipo local en el descanso, porque los moscovitas salieron decididos en la segunda parte a comerse el curso del partido. En el primer cuarto de hora, la presión alta tuvo premio y los duelos individuales  se ganaban. 

El gol de la remontada llegó tras una jugada a balón parado. Quesada puso el balón desde el centro del campo al corazón del área. “Caída!” gritaba segundos antes desde la grada del centro Ado Rueda y oportunamente, su hijo, ejecutó con creces: la pelota cayó en sus pies, rompió por velocidad para entrar por el lateral derecho del área y poner un balón raso perfecto que Óscar ejecutó en el punto del área. Remontada y el equipo creciendo por momentos. 

Con ambición el equipo fue a por el tercero e incluso pudo pedir unas manos dentro del área del alevín malaguista Alberto, tan involuntarias como abiertas (¿cuál es el criterio predominante para pitar?).

 

Banda bandida

Pero justo en la contra de esa jugada, llegó el momento clave del partido. En la contra de ese posible penal, el balón termina en banda a favor moscovita, pero el árbitro atiende a Rueda en campo contrario de un golpe. 

El balón debía reanudarse con saque de banda moscovita, pero un jugador malaguista aprovecha el olvido o despiste del árbitro de quién debía sacar para coger el balón y sacar rápido a un compañero, mientras que todo el equipo moscovita estaba posicionado para atacar. Un despropósito árbitral y un gesto de “pillo” o “antideportividad”, según se mire.  

Fue un mazazo moral para el equipo moscovita, que sintió impotencia ante la jugada y la reacción del árbitro, que solo supo contestar con las tarjetas en la mano. 

Esa injusticia se tradujo en cierto desánimo y nervio por intentar remontar de nuevo, que aprovechó el Málaga CF para sentenciar a la contra con un gol de cabeza a bocajarro de Fer, así como con un nuevo testarazo en el primer palo en una falta lateral. 

Derrota final frente a un rival con gran calidad técnica, que supo sacar provecho a los pocos resquicios que una trabajadora Mosca planteó durante los ochenta minutos de partido. 

Al fin termina un mes de octubre en el que no se ha podido conseguir ninguna victoria. Noviembre ofrece dos partidos en casa para cambiar la dinámica lo antes posible y volver a la ruta iniciada en septiembre. 

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