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Cronica AD Malaka C – UDLM 2ª Infantil: Black Saturday

Los moscovitas extienden su mala racha de resultados y suman su quinto partido consecutivo sin victoria. El Malaka consiguió llevarse los tres puntos de más valor que el mérito realizado por conseguirlo. 

El efecto Black Friday se extiende a los días posteriores, e incluso previos, para conseguir más ventas. Los negocios cada vez más confían en esta importada promoción americana para anticipar su éxito comercial navideño. Y confían en ello, porque ha cambiado el hábito de compra español y da resultado. Se llevan lo mismo por menor precio. 

Los jóvenes moscovitas inconscientemente fueron víctimas de ello en la visita en la mañana de sábado. El mercadillo que rodea al campo era un augurio sobre ello. 

Para colmo, por exigencias de coincidencia de colores de ambos clubes y proveedor de ropa, nuestros moscovitas se mudaron en una combinación novedosa (negro, verde y negro) que se acercaba aún más a los colores de El Corte Inglés… 

No es un campo especialmente inspirador el del Malaka para la generación 2005 de la Mosca. No han logrado puntuar al menos en los últimos cinco años. 

Dos Malakas 

La palabra Malaka, de origen fenicio, hace referencia al origen de nuestra ciudad, con el asentamiento de los fenicios de Tiro en las faldas de Gibralfaro, hace casi tres mil años ya, origen de la urbe malagueña de la que estamos tan orgullosos de pertenecer. 

Pero la palabra “malaka” tiene otro significado bien distinto en otro idioma. En el griego moderno, “malaka” define a la persona que repite los mismos errores de manera continua, pero cree que no tiene suerte o justicia. UDLM fue “malaka” también. 

A pesar de que el partido empezó distinto a los anteriores, desafortunadamente viró hasta terminar en el mismo destino: la sensación de que los locales se llevaron los tres puntos sin pagar mucho por ello: el chollo del sábado negro. 

Por el contrario, los moscovitas se quedaron con la frase que pregonaba la frutera en el mercadillo más allá del muro: “me lo quitan de las manos”. Así fue. Nos quitaron los puntos, sin mayor precio, sin saber cómo, pero así ocurrió. 

La novedad fue conseguir adelantarse en el marcador fuera de casa, hecho que no ocurría desde la primera jornada de liga. Corría el minuto 24 de la primera parte. Una jugada por la banda izquierda de Manu Sánchez, muy activo y motivado frente a sus compañeros de la temporada pasada, terminó con pase paralelo al punto de penalty, donde Carlos Camacho empaló frontalmente el balón que venía botando, y que terminó envenenado por el pie de un defensa en la misma escuadra. 

Gol balsámico que marcaba la diferencia de calidad entre ambos equipos. Dos ocasiones marraron anteriormente los locales frente a Fernando, por lo que la ventaja al descanso era muy valiosa. 

Ganga o regalo 

Poco le dura la felicidad al pupas. De la Plana y Lozano plantearon el once inicial de la segunda parte dispuestos a gestionar el control de la pelota y crecer en la producción ofensiva. 

Pero el Malaka modificó principalmente su actitud: más agresivos en el campo, con más contundencia física en las acciones y transiciones rápidas en ataque, a las espaldas de la defensa mosqueña. 

A los cinco minutos, el primer gol local llegó tras varios pases verticales a primer toque que José Antonio cruzó directa a la red en la salida de Álvaro. 

Y a falta de trece minutos, una nueva contra culminada por Manases certificó la remontada.
El ímpetu local no se pudo contrarrestar con la generación de ocasiones claras moscovitas. Tres tiros lejanos sin dirección atinada. 

Se culminó el sábado negro, pero toda oferta acaba y el valor del equipo volverá a su nivel real. ¿Alguien lo duda? 

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